EMPRENDEDORES - Empresarios por necesidad

El actual tsunami financiero convertido en tormenta económica global ha puesto patas arriba el mercado laboral. Ya se han registrado grandes naufragios en una crisis a la que nadie pone coto. En ese oceáno de incertidumbre, crear tu propia empresa es un salvavidas al que te puedes agarrar para capear el temporal.

Alfonso de Senillosa, fundador de Workcenter, se hizo empresario por necesidad, “porque me veía incapaz de integrarme en cualquier organización establecida”. Bien sea porque no encontramos nuestra oportunidad laboral, bien porque queremos conciliar vida personal con vocación o porque nos quedamos sencillamente en paro, lo cierto es que el emprendimiento por necesidad existe y en los tiempos que corren aún más.

Las estadísticas también confirman este argumento. Según los datos recogidos en el último informe Global Entrepreneurship Monitor, el GEM de 2008, el emprendedor por necesidad sólo representaba el 14,8%, un porcentaje que nos situaba en el escenario de un país desarrollado.

“Debido a la crisis se está produciendo un aumento importante de las personas que emprenden por necesidad porque hay mucha gente que no tiene oportunidades laborales y debe buscarse la vida a través del emprendimiento”, reconoce Ignacio de la Vega, director de Centro Internacional de Gestión Emprendedora, profesor del Instituto de Empresa (IE) y director del informe GEM España.

Para tratar de subsanar algunas de estas fallas, hemos pedido a diferentes expertos que nos den consejos. Éste es el resultado.

Debilidades de estos emprendedores

Para empezar, hagamos una pequeña radiografía de las características comunes a estos negocios surgidos de la necesidad:

• Cuentan con rentas más bajas que los que emprenden por oportunidad.

• El fundador suele tener más edad que en los casos del emprendedor vocacional, de media, 1,5 años mayor.

• Tienen estudios medios y superiores, aunque en este concepto están por debajo de los de oportunidad.

• Suelen poseer más experiencia profesional en el sector –lo que juega a su favor– y empiezan con un capital semilla que ronda los 71.270 euros.

Las tres principales desventajas:

• Mayor aversión al riesgo y, por extensión, menos tolerancia al fracaso.
Por regla general, estos emprendedores se ven abocados a invertir los escasos recursos con los que cuentan, ya sea la indemnización o la capitalización del paro, lo que provoca una excesiva precaución o cautela en la toma de decisiones que puede desembocar en el estancamiento de la actividad. “Suelen tener la sensación del only shoot: sólo tengo esta oportunidad y si no sale bien tengo un problema”, explica De la Vega.

• Escaso tamaño de la empresa.
Normalmente este tipo de emprendimientos se caracterizan por su pequeño tamaño, casi mayoritariamente unipersonales, y una cierta visión cortoplacista lo que provoca una menor sostenibilidad de las compañías creadas por estos motivos.

• Ausencia de vocación empresarial.
El emprendedor, por necesidad o por huida de las circunstancias en las que se encuentra, rara vez cuenta con una vocación empresarial previa, lo que suele devenir en una ausencia de formación específica y una carencia en las habilidades propias del emprendedor.

C.E.O.
Ing. Walter Távara

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